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Reseña de “CIELOS REFLEJADOS” de David J. Williams, Ed. Vía Magna – Quantum

Cielos Reflejados es un libro diferente. Es una novela de Ciencia Ficción fresca y amena que nos relata 3 historias que se entrecruzan y que nos llevan tanto por el sistema Tierra-Luna como a través del ciberespacio.Cielos Reflejados

Su autor, David J. Williams, debuta con esta novela y es quizás por esto que tiene algo de especial que no se encuentra en otros libros: los enfoques son diferentes y los desarrollos tanto científicos como sociales son también diferentes. O sea, que es tan interesante tanto por la historia que narra como por la ambientación.

El libro nos explica tres historias de mechs y razors (en algunos casos del mismo sexo, en otros, de sexo opuesto), que tienen distintas misiones y que acaban convergiendo en un final inesperado.

Los mechs son más o menos lo que sería un comando de élite, alguien con entrenamiento especial para misiones físicas de alta violencia.

Los razors son más o menos lo mismo, pero entrenados para trabajar en el ciberespacio y entrar a través de cualquier red para piratear toda clase de sistemas y obtener información de forma legal o ilegal.

Los mechs y los razors pueden trabajar juntos o por separado, y tanto unos como los otros no tienen ningún reparo a la hora de matar ciudadanos normales.

La sociedad en la que transcurren las aventuras de nuestros 5 protagonistas es una sociedad situada en el siglo XXII en la que la humanidad ha construido ya un ascensor espacial (ojalá no haga falta esperar tanto como en el libro) pero contrariamente a lo que creemos que sería de una sociedad avanzada, esta no es una sociedad idílica en la que se las naciones se entienden, sino todo lo contrario: en los primeros capítulos del libro una facción desconocida se carga el ascensor y muestra lo débiles que eran los cimientos de la paz que había propiciado la construcción de esta gran obra de ingeniería.

La misión de algunos de los protagonistas va a ser descubrir a los saboteadores del ascensor espacial, la de otros, es huir por causas que desconocemos, y la del que va desemparejado es matar a alguien que hará que el equilibrio de poderes acabe decantándose por uno de los bandos que participa en el juego que vamos descubriendo a lo largo de la narración.

En ésta historia tenemos colonias en la luna, naves espaciales, transportes de todo tipo, drones de combate… y en la Tierra tenemos grandes metrópolis en las que no queda un palmo sin construir y zonas enteras que son post apocalípticas. Algunos de los protagonistas han contribuido a la destrucción de alguna de estas grandes metrópolis. El mundo está dividido en 2 partes, la de los occidentales y la de los asiáticos (Europa forma parte del lado asiático), y tanto en una parte como en la otra conviven la opulencia y la miseria.

En general, se trata de una novela que mantiene el ritmo y que engancha, aunque al principio desconcierta un poco. Las escenas de acción en las que participan nuestros mechs y razors están bien narradas. Los capítulos son muy cortos y van explicando las tres historias sucesivamente hasta que se entrecruzan, esto obliga al lector a estar atento y a fijarse bien en qué pasa a cada momento. Es un buen libro y se lee fácilmente a pesar de sus 590 páginas.

100% recomendable.

Existe una página web en la que se puede conocer más sobre esta obra y la sociedad que recrea: http://cielosreflejados.com/

Primeras imágenes de las maquetas del futuro ascensor espacial

Tomar un ascensor hacia el espacio puede sonar a ciencia ficción, pero en Seattle se está construyendo el primer prototipo de ascensor espacial.

Lo cierto es que aunque la imagen que muchos tenemos en la cabeza, es parecida a un ascensor más o menos común, la realidad sobre la que trabajan los científicos es un poco diferente. Para empezar, no se trabaja con un cable sino con una cinta ancha, fabricada con nanotubos de carbono… más bien, algo parecido a un monorraíl o una cremallera.

…Y en esto es en lo que están trabajando en Seatlle.

La empresa LiftPort Group cuenta con una beca de 570.000 dólares de la NASA para construirlo además de fondos de inversores privados y de un plan de empresa que se basa en generar ingresos desde el primer año de investigaciones.

Cómo es un ascensor espacial

El concepto es simple. El ascensor es básicamente un cable, atado a un extremo a una plataforma, que puede estar en el mar flotando o en tierra.

En el otro extremo hay un satélite, en órbita de 35.000 Km flotando sobre la Tierra.

Las mercancías, tales como partes de una estación espacial, o humanos que viajan por placer, son catapultados por el cable y puestos en órbita, en una fracción del coste actual, ya que coordinando las subidas y las bajadas de material, la fuerza de la gravedad es quien hace la mayor parte del trabajo.

Cómo se está construyendo: un nuevo modelo empresarial

La empresa LiftPort está divida en varias pequeñas empresas, que cada una por su lado, atacan una faceta distinta del enorme trabajo de ingeniería que supone la construcción de un ascensor. Así, existe una empresa que se dedica a encontrar la mejor manera de construir la cinta de nanotubos y a investigar la esencia de la cinta, otra que trabaja en la propulsión de la caja del ascensor y en la caja misma… también cuentan con una empresa que se dedica a promocionar el ascensor y con otra que gestiona los fondos.

El trabajo de cada una de estas empresas llevará a la invención y comercialización de muchos otros artefactos que serán útiles para otras industrias. Por ejemplo, parece que a raíz de las investigaciones han dado con una nueva forma de proceder a la vigilancia aérea, y también a un nuevo tipo de antenas que flotan en globos y que permitirían grandes redes wireless.

Así que está claro que el modelo de negocio de LiftPort se basa en ir obteniendo financiación a partir de la comercialización de todo lo que se invente por el camino. Porque recordemos que LiftPort no es una empresa de científicos (aunque los haya…) sino una empresa de ingeniería… y un ingeniero, un científico y un comercial… forman un trío que en manos de un financiero genera buenas expectativas, cuanto menos.

Las imágenes de la primera maqueta

Las imágenes que ilustran este artículo son de un robot llamado “Squeak”, que es capaz de subir por una cinta de plástico. Parece que este robot, a otra escala, es bastante parecido al futuro ascensor espacial, y según ha declarado Michel Lane, Presidente de Lift Port Group, el equipo que trabaja en la propulsión de la caja del ascensor, lo hace a partir del Squeak.

Una de las novedades de este robot es que funciona propulsado por un rayo láser enviado desde la base en la Tierra y que choca contra una plataforma dispuesta en un lateral del robot, haciéndolo avanzar.

Las claves del ascensor espacial

…Pero volvamos al ascensor: los tres pilares técnicos para la fabricación del ascensor, y en lo que se trabaja en LiftPort son:

  1. Un transporte robótico que resista tanto la presión a nivel del mar, como el trabajar a más de 50.000 km de la Tierra. Las preguntas: ¿ruedas? ¿raíles? ¿cables?
  2. Hallar un material super-resistente que no colapse sobre su propio peso cuando tenga 100.000 km de longitud.
  3. Hallar una fuente de energía para el robot. ¿Energía Solar? ¿Baterías?

Si se construye un ascensor que resuelva estos tres pilares técnicos, también podrá fabricarse una variante del ascensor que dejaría fuera de combate las lanzaderas de la NASA… ya que con alguna modificación, el robot y la cinta podrían lanzar el material y propulsarlo hasta la órbita de Marte o de cualquier otro planeta. Una vez en esa órbita, otro ascensor espacial podría bajarlos hasta la superficie. Y viceversa… desde Marte se podrían enviar materiales a la Tierra (…esto ya empieza a sonar a Kim Stanley Robinson en “Marte Rojo” Ed. Minotauro).

Las universidades, volcadas también en el proyecto

Michael Lane ha estado dando conferencias y seminarios por diferentes universidades del área de Seattle, para conseguir que un gran número de estudiantes verse sus tesis de doctorado en tecnologías relacionadas con el ascensor.

Y como era de esperar… ya ha aparecido un magnate norteamericano que ha creado el “Elevator: 2010” que premiará innovaciones en el desarrollo de robots tipo Squeak, así como cintas de materiales súper resistentes y sistemas de propulsión que sean viables para el ascensor.

Lo cierto es que el ascensor es un proyecto muy atractivo que lleva la fama y el dinero asociados. Sin duda, la empresa que ponga en funcionamiento el primer ascensor espacial, tendrá una fuerte ventaja sobre sus posibles competidoras. Se espera que en los 20 próximos años, haya hasta 10 ascensores espaciales. Las malas noticias son: que no se espera que haya ningún ascensor terminado durante los 5 próximos años, más bien se espera que esté construido entre 8 y 10 años a partir de ahora…
… “La Paciencia es la madre de la Ciencia.”

La primera cita del “Elevator: 2010” será en junio 2005 y el premio, 50.000 dólares… así que si eres ingeniero y te gustan los cacharritos que pueden ayudar a crear al primer ascensor espacial…ya sabes…

Enlaces interesantes para quien desee ampliar información:

  • Si quieres participar en el “Elevator: 2010”, ésta es tu web:
    Elevator: 2010
  • Si deseas conocer más a fondo cómo funciona el Ascensor aquí está la página web de la empresa que está construyendo el ascensor:
    LiftPort Group

Ansari X-Price: Concurso de sondas espaciales – Premio a quien consiga situar una nave a 100 Km

Mañana se celebra el Ansari X-Price en el desierto de Mojave, California. Este año el premio por conseguir situar una nave a 100 Km. de altura, es de 10 millones de dólares. El gran favorito es el equipo de Paul Allen (Microsoft) y Burt Rutan (pionero aeroespacial) con el SpaceShipOne.

SpaceShipOne de Virgin Galactic (que es una de las naves del equipo de Paul Allen y Burt Rutan), hace que cada vez estemos más cerca de los vuelos espaciales privados.

Pero volvamos al X-Price:

El X-Price consiste en conseguir 2 vuelos a 100 Km. del suelo, en un intervalo máximo de dos semanas.

Allen y Rutan están seguros de conseguirlo, pero hay 24 equipos más que competirán contra ellos.

Entre éstos, se encuentra el equipo formado por Eric Meier y Phil Storm, de la empresa Space Transport Corp Inc, ambos reputados científicos y con experiencia en la fabricación de sondas espaciales ya que ambos trabajaron para Aerojet Corp (Redmond [población vecina de Seattle]).

[Nota mental 1: Paul Allen = Seattle, Aero Jet Corp = Seattle… Parece que el área de Seattle está en plena ebullición aeroespacial. ¿Será por las varias generaciones de habitantes de la zona han trabajado en Boeing y en las empresas subsidiarias que se han creado a su alrededor?].

En el área de Seattle, también encontramos a otra empresa interesante: la Liftport Inc (Bremerton). Nada más y nada menos que dedicada a construir un ascensor espacial, que reducirá drásticamente el coste de situar material en órbita. Concretamente, según declaraciones de su Presidente y fundador Micheal Laine, el coste se reduciría de 20.000 dólares por libra de peso, a 400 dólares. El primer prototipo ya está en construcción.

(Artículo donde explicábamos hace unos meses, el funcionamiento de un ascensor espacial: ascensor espacial)

A pesar de que parece claro que ganará el SpaceShipOne, la mayor parte de los participantes, lo que realmente esperan, es encontrar inversores para sus proyectos. Proyectos que van todos encaminados a situar gente y mercancías en el espacio, a bajo coste, cosa que de por sí, ya parecer ser un buen negocio.

Se comenta por medios no oficiales que Jeff Bezos, el fundador de Amazon.com también está trabajando en la creación de una empresa que fabricará naves espaciales. Concretamente ha fundado en Seattle (sí, otra vez Seattle) la Blue Origin, empresa que piensa dedicarse al turismo espacial.

[Nota mental 2: Con Paul Allen (Seattle), Jeff Bezos (Seattle) y Richard Branson (Londres) ya tenemos a 3 emprendedores multimillonarios, metidos en el mundo del turismo espacial. Esto es un indicativo claro de que hay oportunidades de negocio y dinero a ganar].

Desde éstas páginas haremos el seguimiento de la X-Race durante los próximos días…

Se aproximan años muy interesantes. Sin duda.

Información complementaria para quien desee ampliar conocimientos:

Página oficial de X-Price:
X-Price

Información sobre el equipo argentino que competirá en el X-Price:
WildFire

Artículo del Seattle Post donde se comentan las virtudes de las empresas del área de Seattle y su relación con la industria del turismo espacial y la X-Price:
Seattle Post – Turismo Espacial

Las velas solares: sueño de Ciencia Ficción que se hace realidad ésta semana

Una nave japonesa fue lanzada el pasado lunes, con dos velas solares en su interior, para ser probadas en el espacio. Algo que hasta ahora sólo era Ciencia Ficción, puede ser realidad en muy pocos días.

(Imagen: Ilustración de la posible forma de una vela solar)

Vivimos en una era magnífica donde cada día se producen avances espectaculares en la tecnología. Aunque confieso que cuando tenía 20 años estaba convencida que a los 30, viviría en una colonia marciana (no es broma). Ahora que tengo 30_y_algunos, veo que todo va mucho más despacio. Pero no deja de maravillarme que cosas como las velas solares, que hasta hace poco sólo eran producto de la Ciencia Ficción, ahora se estén utilizando para propulsar naves espaciales.

Al igual que con el ascensor espacial, Arthur C. Clarke en su libro “El Viento del Sol” (Alianza Editorial – 1987) nos narra entre otros relatos, cómo es una regata con veleros solares y qué técnicas deben utilizar para ir en dirección contraria al sol o viajar a distancias donde los rayos solares son débiles.

En este libro de Clarke queda patente que si bien el valor de la energía producida por los fotones sobre la vela de un velero solar es muy baja, como es una aceleración continua (y gratis por cierto), es suficiente para que unos días después de haber partido de la Tierra y gracias a la ausencia de fricción, la nave pueda alcanzar 3.000 Km/h con cero combustible.

Pues esto que parece Ciencia Ficción 100%, resulta que no lo es. En la edición de hoy de  The New Scientist se explica que el pasado lunes día 9 de agosto 2004, una nave japonesa partió de la base Uchino Space Center en Kagoshima (sur del Japón) con dos velas para ser probadas en el espacio.

Si las velas funcionan, el combustible para la navegación interplanetaria sería prácticamente innecesario.

(Imagen: otra Ilustración de la posible forma de una vela solar)

Ahora sólo faltaría poder prescindir del combustible necesario para vencer la gravedad de la Tierra… pero esto ya lo solucionábamos con el ascensor espacial :-)

La teoría que habla de la energía sobre las velas, no es nada nuevo, la base teórica acerca de la presión solar fue establecida por Maxwel en 1860 y reconocida por Einstein en sus trabajos sobre la naturaleza de la luz. Aunque hasta ahora, nadie se había atrevido a realizar experimentos en el espacio, directamente con velas (sí los habían hecho en la alta atmósfera… y habían fracasado).

En fin… ojalá las velas japonesas funcionen bien!

Algunas clarificaciones:

  • Las velas solares usan la luz del sol, no el viento solar.
  • El viento solar lo producen los electrones y protones que emite el Sol cuando quema hidrógeno. Estas partículas son lanzadas a gran velocidad por el espacio, pero contienen muy poca energía. Las velas solares, utilizan la energía cinética de los fotones de la luz del Sol para impulsarse.

Páginas interesantes y con información complementaria:

  • Descripción de diferentes formas de navegación espacial:
    Ciencia-Ficción
  • Artículo del New Scientist donde se habla del lanzamiento de la nave japonesa.
  • Interesante artículo (en Castellano) acerca de cómo funciona una vela solar.

Nanotube 04: quizás ya podamos construir nuestro ascensor espacial

Leo en Mural.com que estos días se está celebrando en Guadalajara, México, el Congreso Internacional Nanotube 04. El tema central del congreso girará entono a las múltiples aplicaciones que tienen los nanotubos: 100 veces más resistentes que el acero y seis veces más ligeros.

Hace unos 7 años pasé numerosas noches chateando con un grupo de gente acerca de la posibilidad de construir un ascensor espacial… Nuestro chat formaba parte del IRC Hispano y estaba dedicado a la Ciencia Ficción. Todo empezó con la publicación de 3001 La Odisea Final, de Arthur C. Clarke, 1997 Edicions 62. La última entrega de 2001 Odisea del Espacio.

En el mundo que nos presentaba Clarke, los humanos de la Tierra habían construido un anillo alrededor del planeta, en órbita geoestacionaria, atado a la Tierra por unas torres situadas en el ecuador. La idea puede parecer descabellada, pero no lo es. Tal como explica Clarke en el epílogo de su libro, las estaciones espaciales ligadas a la Tierra por un ascensor espacial fueron ideadas sobre una base científica por el ingeniero de San Petersburgo Yuri Artsutanov en 1982.

Según Artsutanov es teóricamente posible instalar un cable entre la Tierra y un satélite que flote siempre encima del mismo punto del ecuador (órbita en la que están la mayoría de los satélites de comunicaciones). A partir de esa base, se podría establecer un ascensor espacial y se podrían subir y bajar cargas útiles aprovechando la fuerza de la gravedad y un pequeño motor eléctrico.

Para la navegación interplanetaria esto sería ideal, ya que además de evitar el peligro de los despegues y aterrizajes, se evitarían ruidos y riesgos ambientales. Los costes de todas las misiones espaciales se reducirían drásticamente.

A nosotros, los del Chat de Ci-Fi, no nos pareció nada raro… ya estábamos acostumbrados a este tipo de artefactos. También sabíamos que el único inconveniente es encontrar un material que no colapse sobre su propio peso cuando tenga una largada de 36.000 Km (nota: es el mismo problema que tenían con el cable que debía sujetar el Prestige, hundido en las costas gallegas).

Para solucionar el “problema” los autores que en diferentes historias de Ciencia Ficción, han contado con un ascensor espacial o con un cable de estas características, lo arreglaban con cable de carbono cristalizado (diamante) y aprovechaban siempre la aparición de un meteorito hecho de este material… o se descubría que el núcleo de Júpiter era un diamante puro… etc… etc… De hecho, una de las mejores descripciones sobre el ascensor, su funcionamiento y su emplazamiento ideal, las hace el mismo Clarke en su libro Las Fuentes del Paraiso.

No hace ni un año… seguíamos discutiendo algunos de nosotros, si ya era posible construir nuestro ascensor espacial… Cuando hoy he leído el artículo de Mural.com acerca del congreso de Nanotubos, una gran sonrisa ha aparecido en mi rostro, y he empezado a recopilar material para la próxima discusión. Porque aunque imagino que la aplicación de los nanotubos va a ir para largo y hacia otro lado, es sin duda una noticia fuera de lo común que se realice un congreso dedicado a este tema y en concreto, a la aplicación de los nanotubos a la vida civil.

En una entrevista a Mauricio Terrones, físico mexicano que en 2001 recibió un premio de la UNESCO por sus investigaciones en este campo, declaró acerca de las aplicaciones de los nanotubos: “La compañía de electrónica Samsung ya está probando monitores que utilizan nanotubos porque tienen muy buena definición de imágenes, no se calientan, consumen mucho menos energía y son más baratos, pero hay también otras aplicaciones para microscopios y para elaborar nuevos plásticos y cementos más resistentes”.

Espero que a alguien se le ocurra pensar en nuestro ascensor… porque la síntesis de nanotubos de carbono puede ser la solución para hallar un material que resista enormes presiones y a la vez sea flexible y elástico, justo lo que a nosotros nos faltaba para poder hacer realidad el ascensor (…bueno nos faltaba esto… y un inversor :-)).