El amor y la comprensión son las bases del liderazgo

Cada lunes, mi ex – jefe Antonio González Barros envía, a través de una lista de correo, un pequeño fragmento de algún libro que le ha gustado especialmente. Tengo la suerte y el privilegio de ser una de las personas que recibe sus emails, de manera que cada lunes, empiezo la semana con inspiración y renovada energía.

Esta semana, Antonio nos ha remitido un párrafo del reciente libro de Álvaro González – Alorda: “El Talking Manager”  (www.thetalkingmanager.com), que habla de liderazgo y sobre cómo influir de forma positiva en la vida de tus empleados. En este pequeño extracto del libro nos explica una anécdota que me ha impactado especialmente y que he pensado que vale la pena compartir en este blog.

Aquí va el párrafo, espero que lo disfrutes y te sea de utilidad:

Hace meses tuve la oportunidad de escuchar a Brian Bacon, Fundador de la Oxford Leadership Academy, en un seminario mano a mano con el profesor del IESE Luis Huete. Al concluir la jornada, Brian Bacon contó la siguiente historia:

Hace unos años, participé en un congreso en San Francisco. Yo era un conferenciante de segunda en un gran evento en el que hablaban personajes gigantes como Peter Drucker, Peter Senge o Michael Hammer: el Who’s Who del liderazgo y del cambio en las organizaciones. De hecho, yo estaba más bien en la categoría Who’s He?…

La conferencia se celebraba en torno al 50 aniversario de las Naciones Unidas. Durante dos días, los conferenciantes habían hecho un despliegue de sabiduría científica sobre cómo liderar organizaciones. Se habló desde la reingeniería de los recursos humanos hasta el cambio de las estructuras, pasando por las mejores claves de liderazgo. Los asistentes habían pagado 5.000 dólares por pasar dos días allí, escuchando a grandes figuras.

Al final de estos congresos, los organizadores suelen distribuir un cuestionario para evaluar a los conferenciantes y el impacto de sus mensajes. Para sorpresa de todos, la madre Teresa de Calcuta —a quien lograron convencer para que participase en el evento— quedó la primera en el ranking, y lejos del segundo. Curiosamente, ella no formaba parte del panel de conferenciantes, sino que había sido invitada a dar un pequeño mensaje al final. De hecho, no habló más de treinta segundos. Subió al estrado, se quedó un momento en silencio y, con una voz muy suave, dijo:

—Así que queréis cambiar a la gente. Pero ¿conocéis a vuestra gente? ¿Y les queréis? Porque si no conocéis a las personas, no habrá comprensión, y si no hay comprensión, no habrá confianza, y si no hay confianza, no habrá cambio.

»¿Y queréis a vuestra gente? Porque si no hay amor en lo que hacéis, no habrá pasión, y si no hay pasión, no estaréis preparados para asumir riesgos, y si no estáis preparados para asumir riesgos, nada cambiará.

»Así que, si queréis que vuestra gente cambie, pensad: ¿conozco a mi gente?, ¿y quiero a mi gente?

El mensaje de la madre Teresa había quedado suspendido en el auditorio y se notaba que había golpeado. Tan fuerte como cuando alguien escucha la verdad.

Este relato de Brian Bacon me lleva a la siguiente conclusión: para lograr que una persona cambie, la vía más prometedora es inspirarle, después de haberle aceptado tal como es. Y eres inspirador cuando los demás no sólo ven en ti cualidades profesionales, sino también algunas cualidades personales dignas de ser imitadas. Cuando hay consistencia entre lo que piensas y lo que dices y también entre lo que dices y lo que haces. En definitiva, cuando transmites autenticidad, una cualidad que se conquista con muchos pequeños esfuerzos y que, con frecuencia, exige nadar contra corriente.

Espero que a ti también te sea inspirador.
Que tengas un buen día.
Un fuerte abrazo.

Montse.

5 comentarios
  1. Fernando Maciá
    Fernando Maciá Dice:

    Breve, conciso y enormemente inspirador post, Montse. La autenticidad es lo que tiene, que no necesita más palabrería ni adornos para mostrarse contundente tal cual es. Muchas veces, en el afán de encontrar la varita mágica para liderar equipos, nos enredamos en los textos eruditos de mil gurús cuando, en realidad, lo que hace falta es tan básico como un genuino interés por las personas con las que colaboramos día a día. Muchas gracias por tu excelente post.

  2. Ivan
    Ivan Dice:

    Tengo pendiente escribir un artículo sobre una cita que me ha pasado un amigo y colega:
    “Una empresa no tiene valores: los valores los tienen las personas que la forman.”

    Al final, la sinceridad para sus dividendos y lo podemos ver en múltiples ámbitos. Un ejemplo es la gestión de equipos de trabajo, otra la gestión de clientes. Todas las empresas de telefonía disponen de grandes y carísimas aplicaciones de CRM, pero ¿cuántos de sus clientes se sienten bien tratados?

    Saludos.

  3. Lissette Maliaño
    Lissette Maliaño Dice:

    Estimada Montse, primeramente muchas gracias por compartir esta valiosa informacion que en lo personal me anima a poner en practica tan interesante leccion. Comparto tu ideas en la bonita conclusion que haces, “consistencia entre lo que piensas y lo que dices y también entre lo que dices y lo que haces…” Yo tambien me siento dichosa y privilegiada de poder recibir de vez en cuando lo que publicas en tu blog. Una vez muchas gracias!

  4. Pepe Zapata
    Pepe Zapata Dice:

    Ansioso de leer el nuevo libro de Álvaro González. El anterior, Los próximos 30 años, que también me recomendaste, fue tremendamente aleccionador. Gracias.

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