Reseña de “EL POZO DE LA ASCENSIÓN” de Brandon Sanderson, Nova – Ediciones B

El “Pozo de la Ascensión” es la segunda entrega de la saga “Nacidos de la Bruma” de Brandon Sanderson y es tan adictiva como la primera… aún a pesar de no ser Ciencia Ficción sino Fantasía.El Pozo de la Ascensión de Brandon Sanderson

Como en la primera parte, la historia transcurre en un mundo en el que los últimos mil años ha ido cayendo ceniza a modo de lluvia (por razones que aún desconocemos pero que están ligadas de alguna manera a la subida al poder del Lord Legislador) y todas las noches una bruma impenetrable cubre su mundo.

La sociedad que nos describe Sanderson está dividida entre skaa (esclavos) y nobles que suelen disponer de poderes alománticos que permite a sus cuerpos quemar ciertos metales para obtener habilidades especiales. La alomancia es un rasgo hereditario pero no es dominante. Por extravagancias de la genética, algunos personajes de nuestra historia poseen la concentración de todos estos poderes y se convierten en “nacidos de la bruma”, seres capaces de quemar cualquier tipo de metal alomántico y obtener habilidades que los convierte casi en invencibles frente a ejércitos convencionales.

En el libro primero vimos la caída del Lord Legislador tras mil años de reinado absoluto gracias al terror y al control de la alomancia. El Lord es derrotado por todo un grupo de personajes formado por una banda de “ladrones” y sus aliados, tanto de origen noble como de origen skaa, liderados por Kelsier, que muere en el último momento para liberar al pueblo skaa. En esta segunda entrega, el libro trata sobre cómo los protagonistas de la historia (ya sin Kelsier) sobreviven a las consecuencias de la caída del Lord Legislador y a todo el caos económico y social en el que queda sumido el mundo tras mil años de estabilidad.

El sistema de magia que nos va explicando el autor a lo largo de éstos dos libros está bien construido y hasta llega a ser creíble desde un punto de vista científico si pasamos por alto ciertas premisas que sólo son aceptables en el género fantástico. Aún así, el autor nos los explica siempre desde un punto de vista químico y no mágico, cosa que se agradece. Diferentes metales, actuando siempre en pares opuestos, otorgan poderes a quienes tienen la capacidad de quemarlos en el interior de su cuerpo. Por ejemplo, la quema de zinc permite encender las emociones de quienes nos rodean, y la quema de latón (una aleación de zinc y cobre) permite aplacar las emociones. La quema de cobre oculta la alomancia, y la quema de bronce (aleación de cobre y estaño) descubre la alomancia. Existen 12 metales con poder alomántico y por lo tanto, 12 habilidades extraordinarias.

Algunos personajes que no disponen de estos poderes, pueden utilizarlos igualmente almacenando habilidades en brazaletes y anillos (el autor lo llama ferruquímia). Estos personajes pueden acumular fuerza física, velocidad, calor, rapidez mental, etc. según el metal del que esté compuesto el anillo o el brazalete.

Los personajes están bien construidos y adquieren profundidad. Algunos de ellos llegan a hacerse entrañables y en muchos casos llegas a desear conocerlos más a fondo. Entre estos personajes destacaría a un cambiador de formas que pertenece a una especie llamada kandra, que vive en cadáveres (no tienen porqué ser cadáveres humanos) y que son profesionales imitando a la perfección la forma y la personalidad de quien toman el cuerpo. La relación entre estos kandra y los humanos se rige por un curioso contrato que vamos conociendo mejor a lo largo de ésta segunda entrega. Espero que en la tercera entrega volvamos a encontrar a uno de estos personajes y el autor desarrolle más la sociedad que forma esta especie.

El libro engancha desde el primer momento y aún a pesar de sus 785 páginas se lee en pocos días. Esa sería quizás la única crítica: el gran número de páginas impide de puedas leer en la cama (que es donde suelo leer yo). El libro pesa tanto que estás obligada a leer sentada o bien apoyando las manos en alguna parte. Por otro lado, se agradece que no lo hayan dividido en dos tanto porque esto hubiese aumentado el precio del conjunto, como porque hubiera dejado al lector a medias. Así que no me quejo y lo recomiendo al 100% sobre todo ahora en verano, que es cuando más se dispone de horas de lectura y puedes permitirte el lujo de leer seis o siete horas seguidas.

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