Reseña de “LA CASA DE CRISTAL”, de Charles Stross – VíaMagna Sci Fi

La Casa de Cristal es un libro interesante con dos partes bien diferenciadas.La Casa de Cristal

Por un lado nos explica la historia de una sociedad muy desarrollada en temas de ingeniería genética, en la que la gente decide por propia voluntad borrarse la memoria y cambiar la morfología de sus cuerpos, donde el viaje interestelar se hace por teletransporte y donde las guerras se hacen a base de “gusanos” que borran la memoria de sus víctimas (tanto de forma individual como a nivel planetario). Ésta parte del libro es de estilo ciberpunk y es un poco pesada.

Por otro lado, tenemos a los protagonistas de esta historia formando parte de un experimento sociológico y realizando un estage de 3 años en un hábitat cerrado (La Casa de Cristal) en el que recrean una sociedad parecida a la del siglo XX, casi sin tecnología.

También tenemos a un asesino que sigue los pasos de uno de los protagonistas y que intenta matarlo esté donde esté, y aún a pesar de que él no recuerda nada.

La descripción del hábitat cerrado es interesante y tiene algo que recuerda a las descripciones de las naves que encuentran los personajes de Arthur C. Clarke en historias como Cita con Rama.

La sociedad que se recrea inicialmente en el hábitat recuerda mucho a la de los años 50: mujeres que son amas de casa obedientes, hombres que van a trabajar para ganar un sueldo con el qué mantener a su esposa, sus hijos y su casa. Y todos juntos, el domingo, van a la Iglesia para seguir siendo adoctrinados. La sociedad se sustenta en el control de las acciones que se desvían de ésta normalidad, a base del “qué dirán” y a base de recriminaciones públicas el domingo en la Iglesia.  No he podido evitar pensar en el control social que se ejerce en algunas sociedades como las que podemos encontrar en países árabes o incluso en algunos pueblos españoles, donde todo el mundo está pendiente de todos y en los que el “qué dirán” hace cumplir la ley de la normalidad.

La recreación de ésta sociedad consigue que leyendo el libro te asfixies tanto como se asfixian los protagonistas… pero no hay escapatoria posible. Para poder sobrevivir los protagonistas tendrán que descubrir el verdadero objetivo de la Casa de Cristal, tendrán que descubrir cómo evitar que se cumpla este objetivo y tendrán que lidiar con el asesino que los busca pero que desconoce sus identidades.

Sólo una crítica, y no es culpa del autor: el libro está plagado de errores tipográficos. Tantos, que llegan a irritar al lector más paciente (y yo soy paciente).

A pesar de todo, el libro es original y tiene un final inesperado. Vale la pena leerlo.

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